Casa Terracota · Arquitectura sustentable
Vivienda unifamiliar en clima árido
Diseño de una casa de descanso con muros de adobe y sombreado pasivo, pensada para habitar el calor sin depender de sistemas mecánicos.
Los propietarios buscaban una casa de descanso en una parcela de 1,200 m² en una zona árida del interior de Yucatán. El terreno tenía poca vegetación, exposición solar intensa y sin acceso a red de gas. La premisa fue clara: construir con lo que el lugar ofrece y reducir al mínimo el consumo de agua y energía.
Trabajamos con un programa de dos recámaras, estar-comedor, cocina abierta y un patio central que organiza la circulación. La orientación se definió a partir del recorrido solar para proteger las fachadas oeste y sur.
La obra se ejecutó en 14 meses con mano de obra local. Los muros de adobe se fabricaron en sitio con tierra del propio terreno, estabilizada con cal y fibra de henequén. Las cubiertas se resolvieron con vigueta y bovedilla, con aislamiento térmico en la capa superior.
Fase 1
Cimentación y fabricación de adobes. Nivelación del terreno y trazo del patio central.
Fase 2
Levantamiento de muros, instalaciones hidrosanitarias y cisterna de captación pluvial.
Fase 3
Cubiertas, acabados de cal, carpintería y paisajismo con vegetación autóctona.
La casa mantiene una temperatura interior entre 24°C y 28°C durante los meses más cálidos, sin climatización artificial. El consumo de agua para riego se redujo en un 80% respecto a un jardín convencional, gracias al uso de especies xerófilas y al sistema de captación pluvial.
Los propietarios ocupan la vivienda los fines de semana y reportan un mantenimiento mínimo: limpieza de canales, revisión de la cisterna y poda ligera del jardín cada tres meses.
Terraza Urbana Xerófila
Remodelación de terraza en zona metropolitana
El proyecto partió de una terraza de 80 m² expuesta al sol la mayor parte del día. La intención fue convertirla en un espacio habitable sin depender de riego constante ni de especies frágiles. Cada decisión se tomó pensando en el clima, el uso real y el mantenimiento que el cliente podía asumir.
La terraza tenía piso de concreto sin sombra, sin vegetación y con una bajante de agua pluvial mal resuelta. El cliente quería un lugar para reuniones al aire libre, pero sin la carga de un jardín tradicional.
Se definieron tres restricciones claras: riego máximo dos veces por semana, cero césped y mobiliario que soportara la intemperie sin resguardarse.
Se midió la incidencia del sol en cada franja de la terraza durante la mañana y la tarde para ubicar las jardineras y las zonas de descanso.
Se eligieron agaves, lantanas y pastos ornamentales nativos que toleran el sol directo y requieren poca agua. Se descartaron especies de sombra que no sobrevivirían en esa exposición.
Se instaló un sistema automatizado con programador semanal y sensores de humedad. Cada planta recibió su propio gotero para evitar desperdicio.
Se colocó una pérgola de madera tratada con toldo retráctil y muebles de aluminio con acabado texturizado. La orientación de la pérgola se calculó para bloquear el sol de las 11:00 a las 16:00 horas.
La obra tomó tres semanas. Se resolvió la pendiente del piso para el drenaje pluvial y se ajustó la presión del riego en campo durante la primera semana de uso.
La terraza quedó operativa con un consumo de agua estimado en un 70% menor al de un jardín convencional. El cliente confirmó que el espacio se usa al menos tres veces por semana y que el mantenimiento se reduce a una poda ligera cada dos meses.