Diseño de interiores
Rediseño de interiores con paleta natural
La vivienda, construida en los años ochenta, tenía una distribución compartimentada que bloqueaba la luz natural en los pasillos y en las habitaciones del fondo. Los acabados originales, con pisos oscuros y muros texturizados, reducían visualmente los espacios. El encargo fue claro: renovar sin perder el carácter de la casa.
Trabajamos con la estructura existente. No se movieron muros de carga ni se amplió la huella. La estrategia consistió en liberar circulaciones, sustituir cancelería por perfiles más delgados y abrir vanos interiores que permitieran que la luz recorriera la planta de forma continua.
Se eligieron tres materiales base: piedra caliza para el piso de la zona social, madera de roble blanco para los closets y lambrines, y microcemento en tono beige para muros y plafones. La paleta cromática se limitó a tonos tierra, beige y verde oliva, con el fin de que los materiales dialogaran sin competir.
El mobiliario se diseñó a medida. La mesa de comedor, los bancos de la entrada y la cabecera del dormitorio principal se fabricaron con la misma madera, manteniendo una línea sobria y continua. Las cortinas se eliminaron en las áreas comunes; se usaron persianas de lino para regular la entrada de sol sin bloquearla.
La renovación incluyó la actualización de las instalaciones eléctricas y sanitarias. Se reubicaron los puntos de iluminación para acentuar los muros de piedra y las texturas del microcemento. En el baño principal se instaló una regadera de lluvia y un mueble de lavabo en piedra, con grifería en acabado mate.
Para el clima cálido de la región, se reforzó el aislamiento en el plafón de la planta alta y se colocaron ventiladores de techo de bajo consumo. La ventilación cruzada se mejoró con la apertura de una ventana alta en la escalera, que ahora funciona como extractor pasivo durante las horas de calor.
La casa recuperó su amplitud sin perder la memoria de su construcción original. La luz natural ahora llega hasta el fondo de la planta baja, y los espacios se perciben más altos gracias a la continuidad del microcemento. El proyecto se documentó con renders y fichas técnicas que sirven como referencia para futuras intervenciones en viviendas similares.
Terraza Urbana Xerófila
Remodelación de terraza en zona metropolitana
El proyecto partió de una terraza de 80 m² expuesta al sol la mayor parte del día. La intención fue convertirla en un espacio habitable sin depender de riego constante ni de especies frágiles. Cada decisión se tomó pensando en el clima, el uso real y el mantenimiento que el cliente podía asumir.
La terraza tenía piso de concreto sin sombra, sin vegetación y con una bajante de agua pluvial mal resuelta. El cliente quería un lugar para reuniones al aire libre, pero sin la carga de un jardín tradicional.
Se definieron tres restricciones claras: riego máximo dos veces por semana, cero césped y mobiliario que soportara la intemperie sin resguardarse.
Se midió la incidencia del sol en cada franja de la terraza durante la mañana y la tarde para ubicar las jardineras y las zonas de descanso.
Se eligieron agaves, lantanas y pastos ornamentales nativos que toleran el sol directo y requieren poca agua. Se descartaron especies de sombra que no sobrevivirían en esa exposición.
Se instaló un sistema automatizado con programador semanal y sensores de humedad. Cada planta recibió su propio gotero para evitar desperdicio.
Se colocó una pérgola de madera tratada con toldo retráctil y muebles de aluminio con acabado texturizado. La orientación de la pérgola se calculó para bloquear el sol de las 11:00 a las 16:00 horas.
La obra tomó tres semanas. Se resolvió la pendiente del piso para el drenaje pluvial y se ajustó la presión del riego en campo durante la primera semana de uso.
La terraza quedó operativa con un consumo de agua estimado en un 70% menor al de un jardín convencional. El cliente confirmó que el espacio se usa al menos tres veces por semana y que el mantenimiento se reduce a una poda ligera cada dos meses.